Arte

Los nuestros en Europa

Son varios los pintores y artistas colombianos que, desde Emma Reyes, se instalaron en Europa.

Por: Fabio Martínez

26 de febrero 2020 – Periódico El Tiempo – Bogotá D.C. – Foto de portada Emma Reyes, tomada de Visão – Sapo

En noviembre del año pasado estuvo en Cali el artista Miguel Ángel Reyes. Venía con una exposición de cuadros de gran formato, de color terracota, que aludían a nuestra tierra, hoy pisoteada por la mano del hombre.

Miguel Ángel llegaba de Auvers-sur-Oise, una pequeña población ubicada al norte de Paris, y donde había pasado sus últimos años el atormentado Van Gogh.

Cuando vi al artista caleño, con su piel cetrina y sus ojos rasgados, de indio ecuatoriano, comenzaron a desfilar en mi memoria los nombres de decenas de pintores y artistas colombianos que, desde Emma Reyes, se instalaron en Europa para beber de la cultura del Viejo Continente.

Llegó a mi memoria el movimiento brasilero comandado por el poeta Oswald de Andrade, que en la primera mitad del siglo pasado reivindicaba el hecho de que para ser artista había que ser antropófago cultural, en el sentido de comer de la cultura propia, pero al mismo tiempo, y para superar la endogamia, era necesario devorar de la cultura del otro.

Después de Emma desembarcaron en Europa Fernando Botero, Luis Caballero, Darío Morales y Saturnino Ramírez, que se nutrieron de aquel museo viviente que es el Viejo Continente, enriqueciendo una obra rica y variada.

Luego de los torsos desgarrados de Caballero, de los desnudos clásicos de Morales, y de los billares de Ramírez, irrumpió una joven generación de artistas comandados por Gloria Uribe y Francisco Rocca, para quienes, sabiendo que tenían que romper con su entorno, era necesario soltar amarras y enfrentarse al competido mundo del arte contemporáneo.

A España y Suiza llegaron Filomeno Hernández y Juan Fernando Cobo. A Alemania arribó Walter Tello; a Francia, Alfonso Díaz Uribe, Ciliana Villegas y Salustiano Romero, quien murió el año pasado en París.

A esta última camada de artistas les tocó vivir la perestroika rusa, el derrumbe del muro de Berlín y la revolución virtual, que cambiaron el mundo para siempre.

La revolución global transformó el mundo del arte, donde, entre otras cosas, quedó sepultado más de un artista costumbrista que seguía cantándole al cóndor de los Andes.

Díaz Uribe, Filomeno y Tello son, quizás, los artistas de esta traumática transición que, viniendo del expresionismo latinoamericano, aún no se han dejado bajar del metro.

¿Cómo valorar el arte del ‘performance’, de las instalaciones y de los medios audiovisuales?

Aún es temprano para hacer un balance concienzudo. Aunque en algunas ocasiones tenemos que soportar a algunos ‘artistas’ posmodernos que, de acuerdo con la frivolidad de nuestro tiempo, se cortan los dedos de las manos frente al público o pegan un banano con una cinta en una pared, hay que advertir que hoy en día existe un grupo de artistas colombianos que comienzan a hacer ruido en el codiciado mundo del arte contemporáneo.

Es el caso de nuestra artista Doris Salcedo, que ha hecho casi toda su obra en Bogotá. Un trabajo inquietante que alude a la violencia, a los ‘falsos positivos’ y los desaparecidos, y que goza de un reconocimiento mundial.

Alicia Barney, cuya obra es una denuncia del ecocidio globalizado. Karen Biswell y Sebastián Mejía, quienes crean desde Francia y Alemania. Y Óscar Murillo, oriundo de La Paila, Valle, quien vive desde los 10 años en Londres y acaba de obtener el premio Turner de arte contemporáneo.

Fabio Martínez 
www.fabiomartinezescritor.com