Arte,  Exposiciones

Yo soy otro tú

Nadín Ospina – Exposición

Museo Nacional de Antropología

Fuente: Catálogo de la exposición – Fotos: ArteAparte y catálogo de la exposición

OTRO TÚ

Con esta exposición, el artista colombiano Nadin Ospina (Bogotá, 1960) nos cuestiona: cómo nos vemos?, ¿quiénes creemos que somos?, en qué basamos nuestras diferencias y semejanzas con los demás?, cuáles son las líneas que definen nuestra idea sobre nosotros mismos? 

Tratando de objetivar una reflexión acerca del Otro se hace imprescindible pensar en nosotros mismos. En esta ocasión, introduciremos el pensamiento artístico como forma de acercamiento al yo. A ese yo que nos hace iguales y diferentes a los demás. A ese yo enriquecido que conforman las diferentes culturas.

El filósofo Michel Foucault, pensando en nuestra sociedad occidental, nos muestra cómo es imprescindible relativizar los conceptos de lo normal y lo anormal. Aporta una visión completamente diferente de la sociedad, que nos ayuda a introducir el tema de esta exposición. El se pregunta cómo actúa el saber para gestionar el poder, y cómo el poder  dicta lo que es normal y lo que no lo es. La persona normal tiene poder sobre la anormal. La normalidad es excluyente. Normalizar implica dar unas indicaciones a un cuerpo y definir algo por su opuesto. Nuestra sociedad contemporánea occidental, siempre según él, basa su lógica en esa relación de micropoderes que facultan a unos sobre otros.

La diversidad de culturas es el patrimonio de la historia de los seres humanos, pero al tiempo ha generado las peores formas de destrucción por las voluntades de exclusión y poder de unas culturas sobre otras. Las páginas más dolorosas están en el capítulo de la identidad y de la diferencia. Las más bellas y nobles también figuran en esa parte del libro de nuestra historia. En el siglo XX, los avances de la ciencia, que corresponden habitualmente a las sociedades encajadas entre las más fuertes, se relativizaron al comprender su poder destructor.

La idea de los llamados pueblos primitivos versus sociedades avanzadas entró en crisis. Los primitivos no destruían el entorno, no perturbaban el equilibrio de la naturaleza consumiendo recursos que no se renuevan.

Hasta ese momento, la Antropología se dedicó a estudiar al Otro identificándolo con el no occidental. Pronto una corriente de pensamiento importante comenzó a ver que las sociedades debían ser estudiadas desde un punto de vista diferente, y Otro ya no era sinónimo de ‘no occidental’. Otro pasó a ser aquel que nunca fuimos, ni somos, ni seremos, o quizás es lo que no queremos ser. Cuánto más lo exploramos y más nos conocemos unos y otros, más sabios nos hacemos. Reconociendo y valorando la existencia del Otro, exploramos nuestra propia identidad,

Esta exposición de Nadín Ospina es una especie de filtro a través del cual el visitante se ve forzado a pensar en sí mismo, a reconocerse como parte de una especie y de una realidad compartida. Se activará en él el verso que escribió Octavio Paz en el poema Piedra de sol: «Juan amanece con su cara de Juan, con la cara de todos».

Nadín Ospina

Hoy en día, la Antropología estudia la sociedad de ayer y de hoy, las relaciones entre pueblos, culturas y sociedades. El gran antropólogo Claude Lévi Strauss acuñó el concepto de diversidad cultural, refiriéndose a la convivencia de diferentes culturas, y el de multiculturalidad como el derecho a convivir y a respetarse entre formas de vida distintas. Habló de cómo las culturas se constituyen por una serie de unidades de información estructuradas que residen en el cerebro. Las culturas diferentes no son más que formas de comprender nuestra realidad de maneras distintas. Esto es: existen unas culturas que dan sentido a su existencia a través de un pensamiento mágico, creando mitos, y otras que tienden a explicaciones más racionalistas. Según se combinan las formas de sentido adquieren una proyección u otra. Las diferencias entre los seres humanos no son más que éstas y, desde luego, constituyen una manera de enriquecer nuestra especie. Para Lévi-Strauss ser humano se relaciona con su entorno a través del pensamiento y no por un sentido de supervivencia puramente animal, Así, el análisis de las diferentes culturas se debe abordar como el análisis de diversas formas de pensamiento.

Una inmersión en el sentido profundo de la Antropologia es la clave que hace falta para que el objetivo último de esta muestra se cumpla, El hecho de que se presente en el Museo Nacional de Antropología no es una mera circunstancia de conveniencia. El museo es un referente en la reflexión sobre el ser humano desde un punto de vista integral, y es precisamente esa óptica la que queremos reflejar: mirar a los seres humanos como tales en toda su amplitud, y hacerlo a través del arte, que es en nuestra cultura la experiencia de la vida trascendida. En este caso, a través de la obra de Nadin Ospina.

Ospina nos propone encuentros que, por inverosímiles que parezcan, suponen una confrontación como personas y como sociedad con nosotros mismos: nativos americanos, monstruos, seres precolombinos, alienígenas… Reunidos todos en el mismo territorio, en la casa de la humanidad. Quienes acuden a la muestra, se miran y conviven en un mismo espacio. Yo, tú, él.., es el museo de los pronombres enlazados. Un espacio propicio para encuentros fascinantes, cargados de ironía, crítica y humor.

La muestra se propone como una interacción dinámica entre objetos de la colección del museo, piezas audiovisuales documentales y elementos artísticos, que establecen un diálogo entre ellos mismos y el público.

A través del arte, la exposición establece canales de nuevas percepciones sobre el objeto de estudio de la Antropología: todos nosotros, planteando preguntas necesarias en nuestra sociedad.

Isabel Durán – Comisaria de la exposición


DEL OTRO MUNDO. ENCUENTROS

Siendo el encuentro un paso imprescindible para que se produzca cualquier relación e intercambio, la exposición plantea esta primera sala como un espacio divertido y provocador. Los encuentros de los elocuentes retablos quimbaya con diversos personajes creados por el ser humano en relatos  variados: el medio humano medio vulcaniano comandante Spock, el capitán Kirk, el reportero Tintín, un pariente de Alien… figuras principalmente de ciencia ficción, producen sonrisa y extrañeza. El extraterrestre es un Otro genérico, nunca inferior al ser humano. Un Otro que expresa el anhelo, el miedo y la fascinación que compartimos los humanos sobre seres que inventamos y situamos en otros mundos.

La proyección de extractos de películas de ciencia ficción nos conduce a diferentes visiones de un futuro que fue, ahora futuro pasado, que nunca tendrá lugar. La idea del retrofuturismo kitsch permea toda esta serie, dándonos claves sobre las construcciones míticas que rodean la interacción humana.

Del otro mundo reúne una serie de obras en las que el extraterrestre y la imagen del arte prehispánico se aúnan para representar metafóricamente encuentros y desencuentros interculturales


Retrato de Familia

Fotografía de la familia de Nadín Ospina, hacia 1900. Positivo fotográfico.42 x 29 cm.

La fotografía que inspira la pieza Retrato de familia fue encontrada por Nadin Ospina a mediados de los año setenta en el desván de la casa de su abuela paterna. Es un retrato de sus tatarabuelos posando con sus hijos en Bogotá alrededor de 1900. Estaba oculta y atada con gruesos cordeles dentro de un misterioso paguete como si se quisiese esconder la evidencia de algo indeseable.

La imagen presenta al paterfamilias, un hombre de origen alemán cuyos padres llegaron desde Europa a una zona rural de Colombia en circunstancias misteriosas a mediados del siglo XIX. Sus rasgos son evidentemente europeos y su actitud claramente patriarcal. A su lado y en el centro del grupo, su esposa, sentada con cierta actitud de sumisión no exenta de dignidad de matrona, muestra sin lugar a dudas unos rasgos marcadamente indígenas en su aspecto físico, con una postura que podemos asimilar a la de la celebración de un ritual.

Este encuentro fortuito significó para el niño Ospina una especie de revelación que le confrontó con su realidad cultural y con su identidad, ya que en su familia siempre se enalteció la pureza racial y se privilegió como un atributo deseable y noble el modelo físico europeo, frente a las características fisonómicas autóctonas consideradas feas y vulgares. Esta circunstancia se convierte en motivo y tema del desarrollo posterior de toda su obra, que aborda el mestizaje como problemática cultural y motivo de reflexión y crítica sobre factores de tensión social e histórica.

Esta pieza, basada en la fotografía de la familia del artista, subraya y reafirma, eliminando ocultamientos, la condición mestiza de los personajes que son presentados en tres dimensiones en una pieza en la que de un modo algo brutal se descabeza a los circunspectos y altivos protagonistas para reemplazar sus cabezas originales por imágenes de diversas culturas prehispánicas de Colombia: Muisca, San Agustín, Quimbaya o Tumaco. Con esta operación radical, se ironiza sobre las identidades veladas y el ocultamiento de la filiación racial.