Música

PUENTES PARA ABRAZAR

Zé Perdigão

(por Elsa Aurora Nieto, Buenos Aires)

“El amor y el desamor siempre están presentes.
 Son la verdad de las cosas.
 Ahí no mandamos nosotros y permanecen hasta el final de nuestros días”.

Un viejo texto nos recuerda que el hombre no se hace tal por afrontar las circunstancias sino por cómo decide terminarlas.

Puertos y puentes transformados en música y canto reflejan mucho de esto en países donde no siempre los aires fueron de libertad. Sin embargo, en esos paisajes la vida empecinadamente impuso proclamar felicidad.

Allí están ellos, artistas que acunan sentimientos de otros para expresarlos desde los propios, reconstruyendo un viejo decir, trazando su luz en una línea atemporal y cultural.

Con una voz que inconfundiblemente tiene su origen en la formación clásica, el cantante portugués Zé Perdigão lleva al fado y la morna por el mundo.

Zé Perdigão

Nacido en Guimarães (Portugal) su memoria lo lleva al niño que con seis años transitaba viejos caminos de tierra hasta la iglesia para ensayar con el Orfeão Litúrgico de Fermentões (Guimarães), un coro de cincuenta voces adultas y él solista.

ZP: “La música litúrgica es de una paz intangible con mensajes muy fuertes. Esa formación hizo en mí a un niño que maduró anticipadamente. Yo jugaba pero pensaba como adulto. Tengo recuerdos de jugar con otros niños en la calle, de otros amigos que ya no están acá con quienes compartí mucho de eso y tengo añoranza de ese tiempo, sí, mucha.”

Nació en un país y en una época de pobreza y transformación.

ZP: “Yo tenía tres años cuando la vida democrática se dio en Portugal, conforme fui creciendo, me fui apercibiendo de ello. Las personas eran muy cerradas, no hablaban de muchas cosas, recuerdo que ese cambio fue algo extraordinario. Asistí, en mi infancia y crecimiento, el liberar amarres de un pueblo que estaba preso por la dictadura y que abrazó una democracia que quería hacía cincuenta años. Era un país muy pobre pero muy feliz. Esa niñez de aire libre y felicidad la reencontré en Cabo Verde.”

Hace cuatro años que el artista –tras no renovar contrato con su representante- decidió tomar un año sabático para pensar el trabajo que haría después de su exitosa placa discográfica ‘Sons Ibéricos’. Pensó en Argentina, en Chile, en Brasil, pensó mucho en países al sur del Ecuador… y recordó Cabo Verde.

El tiempo y la bienvenida de ese lugar hizo que fuera su actual residencia y el amor está reflejado en su actual trabajo discográfico ‘EnCanto’.

ZP: “He encontrado cinco grandes compositores y autores muy nuevos de 30-35 años que compusieron los diez temas originales de este álbum con producción integral caboverdiana, la que tuvo Cesária Evora. Aprendí el ‘creole’ para interpretar. Es un homenaje al pueblo por la forma en que me aceptó haciéndome uno de ellos. Y es también, un puente más entre Portugal y Africa.”

Entre su inicio litúrgico y el fado estuvo el rock y el pop donde su versatilidad y búsqueda quedó como manifiesto en ‘Os fados do rock’.

ZP: “En el pop y el rock todo se aclaró más. Me di cuenta que es -de facto- un estilo de música más simple que la clásica y la litúrgica, pero necesaria para la vida ya que habla de lo cotidiano, de las cosas que acontecen. Percibí que es un género esencial.”

“Siempre me encontré en la música de la tierra, del pueblo y que es orgánica. Más, mi alma está en la inherencia que es el fado, allí me encontré.”

“El fado tiene composiciones que encierran en sí un dolor muy grande porque Portugal fue un pueblo muy triste también. Siempre estuvo presente la despedida, la ‘saudade’ desde tiempos inmemoriales: cuando se iban a descubrir nuevas tierras y la mayoría no regresaba, cuando embarcaban por un mar desconocido y peligroso. También se canta al dolor desde una república que nace con un regicidio (al rey y su descendiente, es urgente que esta república pida perdón por ello). Luego gobiernos circunstanciales y el dolor de una dictadura por cincuenta años. Es el dolor de un pueblo que tiene que comer y que no puede ni oírse el respiro del aire. Todo ello hace a un pueblo sufrido. Esto aconteció y es necesario pensar en la humanidad para que esos males no vuelvan.”

Y continuamos hablando de música y sus intérpretes:

ZP: “Todo cambia, también los géneros musicales. El tango evolucionó, el fado, la morna y el flamenco han evolucionado. Pero hay hombres y mujeres que lo hicieron posible en su tiempo. Para Chile, Violeta Parra que hizo evolucionar el tradicional chileno. Para Argentina, Mercedes Sosa. Para Cabo Verde, Cesária Evora que ha cambiado todo. También con Piazzolla se da un salto muy grande que no se entendió en su momento. Paco de Lucía evolucionó el flamenco hasta en las formas: en su tiempo no se podía hacer el cruce de piernas en el escenario, él lo hizo y alteró todas las cosas en las mejores salas del mundo. Para Portugal, Amalia Rodrigues soltó el modelo tradicional contenido en Casas de Fados y lo mezcló con el folclore. Esa fue la apertura del fado con el mundo.”“Todos ellos, al igual que Carlos Gardel, son personas que aparecen una en cien años. Son artistas de aperturas para el mundo con su música.”

Zé, tras el cierre del 4to Festival Porteño de Tango y Fado (Buenos Aires)donde estuvo como invitado extranjero, se prepara a regresar al Atlántico, entre América Latina y Africa, para presentarse el 21 de noviembre en la Sala del Centro Cultural Portugués (Prãia, Cabo Verde).

Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires (2014).

Un cantante, un intérprete que es convocado y convoca. Convocado a ser canto en poemas de Neruda. Convocado para Festivales de Fado y Tango.  Convocado para participar en el nuevo disco de Ibrahim Ferrer Jr. Convocado por ser un fadista inquieto, por no tener un camino recto, por experimentar, por mezclar culturas, por ser hombre de puentes y no de muros, por tener el mundo de Amalia y de todos los que abren su cultura.

Zé Perdigao es un artista que, como el fado, tiene presente el amor y el desamor. Y por ello también, siempre será bienvenido.

“El amor es la manzana que puedo ofrecer cuando estás con hambre,
es el beso que te puedo dar cuando necesitas cariño, es el abrazo que ofrezco
cuando lloras,
es la palabra del amigo,
el hombro donde para descansar, el momento de conversar.
Compartir, dividir para multiplicar, así es el amor que nos lleva a la paz.”
Zé Perdigão

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