Música

Una Voz hacia el encuentro

Flor Bobadilla Oliva

(por Elsa Aurora Nieto, Buenos Aires)

Soy de Misiones, nací en Posadas.

Cuando era niña quería cantar,

insistí bastante y en algún momento,

esa insistencia, dio lugar a la primera audición.”

(Flor Bobadilla Oliva)

Hay cantos que resuenan melodías de asombros y colores que cobijan lo acontecido.

Hay tiempos que atrapan el ritmo de lo buscado para latir en partituras de sueños.

Hay voces que invitan a viajar en sus alturas punzantes, en sus mesetas cándidas, en sus huecos que invitan y en sus sombras que fortalecen.

Hay vidas cantoras que se impulsan por sí mismas hasta encontrarse para encontrarnos. Y esto se agradece.

Flor Bobadilla Oliva es una cantante argentina que recoge repertorios del cancionero local e iberoamericano, relatos, música y sentires que como artista la atraviesa, no pudiendo ser de otro modo. Mientras, construye lo propio.

Se puede decir que nació para cantar y viajar, aprender y enseñar, para compartir.

FBO: “Mi padre tiene un grupo vocal ‘Enarmonía’ y es quien hace los arreglos y toca la guitarra. De pequeña lo escuchaba a él en los ensayos, me fascinaba ese juego de la creación con el otro que es un juego de construcción.”

Entre su padre y el pertenecer al Coro de Niños y Jóvenes de la UNAM (Universidad Nacional de Misiones) viajaba a distintas provincias participando en encuentros corales y festivales: “en aquella niñez ya tenía la mochila preparada. Disfrutaba en cada viaje el no conocer gente porque ello me permitía todo el tiempo socializar”.

De inicios en coros a egresar de la Escuela Superior de Música (Misiones), adquiere una formación musical en piano que completa artísticamente luego como compositora, actriz y coach vocal.

La formación clásica por el coro y su profesora intérprete de jazz, hizo que esos colores la fueran envolviendo y como ella dice “convocando”.

FBO: “Tuve la suerte de continuar en otros coros, competir, ser becada, viajar… al principio cuesta porque en esos viajes, en esos cielos que pasan a ser los propios, voy encontrando diferentes elementos, y a veces hay ‘mucho sol’ que quema, entonces una va buscando las sombras de sus propias paredes.”

Cuando llegué a Buenos Aires, descubrí circunstancialmente mientras ejercía la docencia, que la música es una herramienta fuerte y hay que separarla del ego.”

Cada encuentro, coro, concierto, formación ha hecho cuerpo en su voz; y en su observación de actriz también construye desde el gesto chico. Como una colega le dijo: ‘vos cantás cine’.

Lo pequeño atraviesa la música que todo el tiempo nace y cambia.

FBO: “Me gusta el concepto de rizoma en la voz: cantas pero la raíz no está fija en tierra, está en el agua y desde allí se fortalece para seguir encontrándose en cosas nuevas. Es un movimiento constante en el flotar, simplemente hay que mantenerse despierto para que ese flotar no quede a la deriva.”

Le sucedió con el pianista Ignacio Amil, “nos juntábamos con libros, fotos, referencias, motivos musicales y armónicos que nos gustaban. Esa música fue casi urgente y hoy suena increíble”, quedando su registro en el álbum ‘Cipsela’ del 2015 con fusión de jazz y folclore latinoamericano.

Diferente fue con Abel Tesoriere (guitarrista), “aunque la placa ‘Ysyry’ fue también en el 2015, este trabajo demandó muchos años hasta poder grabar. Fue encontrar un lenguaje desde la nada resultando canciones con mucha maduración, con música del litoral y boleros”.

Una de sus mayores experiencias fue en el 2017 participando en Europa de un encuentro de música tradicional y popular de la Península Ibérica: “fue un encuentro increíble de fortalecimiento que se quedan en las cosas positivas”.

En el mismo año grabó en vivo junto al venezolano David Bedoya (cuatrista) su tercera producción discográfica ‘Turpial’ donde recorre el folclore de Venezuela.

El presente año la tuvo en distintos escenarios junto a Sebastián Luna compartiendo repertorio del Litoral Argentino y las vecinas Paraguay y Brasil. También fue invitada por Lucho Guedes para la grabación en vivo de ‘Aterrados y Orgullosos’.

En su trayectoria, Flor Bobadilla Oliva ha convocado y fue convocada por reconocidos artistas, presentándose en escenarios como el Sesc San Pablo, Sala Vaz Ferreira Sodre, CCK, Usina del Arte, Teatro Colón… por citar algunos.

Hoy se presenta como solista, con canciones folclóricas elegidas y propias interpretadas al piano, en ‘Solita mi alma’.

FBO: “Este trabajo, este presente mío de ‘Solita mi alma’ son encuentros y desencuentros que se entretejen entre historias antiguas y nuevas, formas de amor (las que fueron y las que se están estructurando); es un hilado de canciones de todo el mundo, de distintas épocas, la gran mayoría son tradicionales, por eso digo ‘folclóricas del mundo’.

En principio es algo conceptual, lleva su tiempo, sin músicos invitados. Es algo frágil que está ahí, en ese momento y que se construye en tiempo real con la gente presente.

Es también el recorrido de muchas cosas que resuenan en los huecos. Solita no es la soledad del miedo, sino algo hermoso que es aprender a estar con una misma.”

Muchos músicos la alentaron en que era un proyecto que debía hacerlo sola, porque era su construcción y nadie podía acompañarla como ella al piano.

Flor Bobadilla Oliva posee una voz de gran amplitud y especial coloratura que en ‘Solita mi alma’, su actual gira (11/10 Ciudad Autónoma de Buenos Aires), suspira intimidad para hacer lugar a la palabra y al encuentro por el mundo. Al encuentro con nosotros.

En un momento como el que nos toca hoy, donde hay muchas ideas y búsqueda de crecimiento,

un tiempo que estamos construyendo muchos y a la vez no hay nada definitivo,

estamos haciendo algo que va creciendo y cambiando para mejor.

Yo creo en esa música, por lo menos mí música, tiene que ir en ese sentido.”

(Flor Bobadilla Oliva)

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